martes, octubre 05, 2010
Llegó la Primavera!!!
El otro día comentaba que desde niña nunca tuve la imagen de una panza, una casa llena de hijos y un perro; más bien soñaba con viajar por el mundo, conocer paisajes nuevos, personas de todos los colores que inundaran mis oídos con idiomas raros e indescifrables, que me dejaran maravillada.
Soñaba con Paris y los campos Eliseos, los jardines del Louvre y el olor a café de cada rincón… soñaba con ser una vagabunda con una cámara de fotos en la mano. Pero bueno, hay otros que dicen que en realidad toda mujer sueña con casarse y tener hijos, casa y perro. Yo no sé si eso será tan rotundo, pero lo que sí es cierto es que la soledad es una amiga que cuando se hace reiterada y fría, ya no agrada tanto.
Y hoy me encuentro justo en los 360º contrarios, y mi vida ha dando tantas vueltas que casi no me doy cuenta como fueron pasando las cosas.
Soy feliz, me siento feliz, sonrío cada día con cada patada dentro de mi guata que me hace recordar que tengo vida allí, que una personita se está formando, un corazón está latiendo y vive junto a mí.
Podría parecer frío decir que es una sensación rara, intensa, complicada… Porque ser madre tiene tantas aristas que no alcanzo a describirlas, no sé si estoy preparada para esto, si alguna vez lo habría estado en realidad, sólo sé que sucede y los días pasan y se acerca el día donde tendré a este “alien” chiquito entre mis brazos. Comprendo a las mujeres que deciden no tener hijos, porque siento que es un acto de tanto amor, responsabilidad y sacrificio que no necesariamente debe ser una obligación, porque no es fácil, no es pasajero ni cambiable, una es madre o no es, porque crear, llevar y criar vida es una responsabilidad tan grande que asusta. No sólo te cambia el cuerpo, te cambia radicalmente la vida entera.
Pero creo que esto no sería posible, ni pensable, si no fuera porque hay otro que está mirando, pensando y deseando lo mismo que yo. Una persona que hace que haya girado hacia esta nueva realidad y tiene todas las energías para construir una historia juntos.
Y una se va por lo “dulcecito” del amor, y te vas dejando guiar de la mano casi sin querer, y las cosas que parecían impensables o imposibles, paf! Ahí están, se vuelven realidad casi por arte de magia.
Así que hoy nos encontramos mirándonos de frente, comprometidos y fascinados el uno por el otro, agradeciendo al cielo la posibilidad de habernos puesto en el mismo camino y con la convicción de que lo podemos hacer, que tenemos la fuerza y la confianza para emanar juntos todo lo necesario para mantenernos unidos y enamorados.
Que así sea, que el universo nos siga bendiciendo.
Soñaba con Paris y los campos Eliseos, los jardines del Louvre y el olor a café de cada rincón… soñaba con ser una vagabunda con una cámara de fotos en la mano. Pero bueno, hay otros que dicen que en realidad toda mujer sueña con casarse y tener hijos, casa y perro. Yo no sé si eso será tan rotundo, pero lo que sí es cierto es que la soledad es una amiga que cuando se hace reiterada y fría, ya no agrada tanto.
Y hoy me encuentro justo en los 360º contrarios, y mi vida ha dando tantas vueltas que casi no me doy cuenta como fueron pasando las cosas.
Soy feliz, me siento feliz, sonrío cada día con cada patada dentro de mi guata que me hace recordar que tengo vida allí, que una personita se está formando, un corazón está latiendo y vive junto a mí.
Podría parecer frío decir que es una sensación rara, intensa, complicada… Porque ser madre tiene tantas aristas que no alcanzo a describirlas, no sé si estoy preparada para esto, si alguna vez lo habría estado en realidad, sólo sé que sucede y los días pasan y se acerca el día donde tendré a este “alien” chiquito entre mis brazos. Comprendo a las mujeres que deciden no tener hijos, porque siento que es un acto de tanto amor, responsabilidad y sacrificio que no necesariamente debe ser una obligación, porque no es fácil, no es pasajero ni cambiable, una es madre o no es, porque crear, llevar y criar vida es una responsabilidad tan grande que asusta. No sólo te cambia el cuerpo, te cambia radicalmente la vida entera.
Pero creo que esto no sería posible, ni pensable, si no fuera porque hay otro que está mirando, pensando y deseando lo mismo que yo. Una persona que hace que haya girado hacia esta nueva realidad y tiene todas las energías para construir una historia juntos.
Y una se va por lo “dulcecito” del amor, y te vas dejando guiar de la mano casi sin querer, y las cosas que parecían impensables o imposibles, paf! Ahí están, se vuelven realidad casi por arte de magia.
Así que hoy nos encontramos mirándonos de frente, comprometidos y fascinados el uno por el otro, agradeciendo al cielo la posibilidad de habernos puesto en el mismo camino y con la convicción de que lo podemos hacer, que tenemos la fuerza y la confianza para emanar juntos todo lo necesario para mantenernos unidos y enamorados.
Que así sea, que el universo nos siga bendiciendo.
2 Comments:
Que bello relato. Gracias!!






No recuerdo como llegué a tu página y al leerla muy rapidito en ciertas cosas me sentí identificada con lo que escribes. Mi hijito pronto está a cumplir tres años y para mí ser madre ha sido desde el comienzo una opción y una aceptación. También lo pensé como un Alien, de hecho lo fue.
Ahora, a tres años del parto siento que cada segundo de mi vida me llega una invitación de alguien desconocido que quiere que lo ame incondicionalmente. ¡Quién se cree que es!
A veces le sonrío y felizmente lo acepto, otras veces lo he mirado de reojo y le dicho "no sé quién eres, pero bueno, vamos".
Desde el día de la gestación, siento que firmé un contrato en blanco. ¿Lo volvería a hacer? Sí, sin dudarlo pero es imposible repetir la experiencia. Mi hijo es único... Sebastián Méndez Moreira se llama ¿Cuál es el nombre de tu bebé? La persona que ose tocar tu barriga sin autorización mínimo debes saberle el nombre.
Mi experiencia ha sido maravillosa, loca, turbulenta a veces, caótica, sin derecho a descanso.
Opté por fomentar el "apego seguro", la "crianza en brazos", me reencontré con mi condición indígena y llevaba cargado a mi hijo en mi regazo. Fue lo mejor para lo que buscaba, un niño seguro de sí mismo e independiente.
Como vivo en Valdivia, muchas personas en la calle me confundían con peruana o boliviana, otros en cambio pensaban que venía de Europa, al conversarles me felicitaban porque "allá las mujeres cargan a sus hijos en brazos con fulares y bandoleras", con ellos me sentía una extraña en mi país. ¿Acaso no saben que las aymaras también cargan a sus hijos?
Ya firmé el contrato, no hay vuelta atrás y qué bueno que sea así. ¿No?